jueves, 12 de septiembre de 2013

Doctor Pedro Molina (Prócer de la Independencia)

Doctor Pedro Molina Mazariegos


DOCTOR PEDRO MOLINA MAZARIEGOS
(Prócer de la Independencia)

Nació en la ciudad de Guatemala el 29 de abril de 1777. Todos sus estudios, hasta recibirse de Médico Cirujano, los hizo en la capital del Reino. Luego que fue investido como profesional se marchó a Granada, Nicaragua, donde sirvió durante varios años como cirujano del Batallón de Línea.

Ya en Guatemala, fue de los varones que más se distinguieron en sus actividades en pro de la Independencia. Fue el fundador de la prensa independiente en Guatemala al editar el periódico llamado El Editor Constitucional, cuyo primer número salió de las prensas de don Ignacio Beteta, el 24 de julio de 1820. Este periódico fue cátedra de civismo y defensor de los derechos del pueblo.

Con su actividad patriótica contribuyó a que el 15 de septiembre de 1821 se proclamara la Independencia. Posteriormente, en unión de los próceres Córdova y Barrundia, fue de los que en Guatemala sostuvieron la independencia absoluta; al confirmarse esta en 1823, fue diputado a la Asamblea Constituyente; por sus grandes méritos fue electo jefe del Estado de Guatemala en 1823 y 1831. También sirvió varios cargos diplomáticos.

A la edad de 77 años falleció en la capital el 21 de septiembre de 1854.

ACTIVIDADES DEL DOCTOR PEDRO MOLINA EN PRO
DE LA LIBERTAD DE GUATEMALA

Uno de los próceres de la independencia que más lucharon por la libertad del suelo en que naciera, fue el doctor don Pedro Molina. Con razón se ha escrito de él que fue "el más infatigable de los luchadores por la emancipación de España y la grandeza de Guatemala". Y en efecto, así fue el ilustre varón cuyo pensamiento estuvo siempre presto a servir a la patria, sin detenerse en considerar los sacrificios que podrían derivarse de su actuación, por velar constantemente en favor de los intereses del pueblo, y también por sus afanes de proselitismo en las ideas de emancipación. El doctor Molina nació en la ciudad de Guatemala, el 29 de abril de 1777.

En estas lineas trataremos de describir algunas de las principales actuaciones del prócer, en las épocas en que más se luchaba en el medio guatemalteco, primero, por alcanzar la independencia, y después, por la libertad absoluta; que las provincias del antiguo Reino de Guatemala no dependiesen de ninguna nación, que su soberanía fuera plena, y que la libertad proclamada en el acta del 15 de septiembre de 1821, mantuviera enteramente su vigencia.

En los años 1820-21 se publicaron en Guatemala el periódico llamado El Editor Constitucional, bajo la dirección del doctor Molina. Dicho periódico, editado en la imprenta de don Ignacio Beteta, era considerado como el vocero de la Tertulia Patriótica, entidad cívica que presidia el  doctor canónigo José María de Castilla. Con la publicación de este periódico se inició en Guatemala la era de la prensa independiente. En sus artículos instructivos señalaba a sus lectores la ruta a seguir en los momentos en que se propagaban las ideas independientes y los ciudadanos reclamaban su derecho a ser libres. El Editor Constitucional empezó a publicarse el 24 de julio de 1820, poco después de haber sido restituida en todo el Reino la libertad de imprenta que concedía la Constitución dada en años anteriores por las Cortes, conforme el decreto del rey Fernando VII, de fecha 11 de marzo de 1820, en el que manda que para tal fin se establezcan "inmediatamente en todas las provincias de la Península y de Ultramar las juntas de censura que existían en el año 1814, con los individuos que entonces las componían, hasta que las Cortes, a quienes exclusivamente pertenece, las confirmen, o procedan a nuevos nombramientos...". Fernando VII se había visto obligado a jurar la constitución dada por las Cortes, esa misma Constitución que él había anulado, y como consecuencia de ese proceder, había cesado la libertad de imprenta, esa libertad que por las reales circunstancias volvía a restablecer el monarca en 1820.

Pero era natural que el restablecimiento de la libertad de imprenta no fuese del agrado para los empleados del rey y de los españoles que ya en esa época se mostraban temerosos de perder los beneficios de su condición social, aquella cadena de beneficios creados por la institución del favoritismo. De  manera que en determinados círculos cada número de El Editor Constitucional era analizado minuciosamente, con el vivo deseo de encontrar algún concepto que pudiera calificarse ofensivo al rey o a las instituciones del Reino, y despachar al periodista a la Junta de Censura. Y esa anhelada oportunidad se presentó cuando en el número 2 del segundo tomo de El Editor Constitucional, de fecha 4 de junio de 1821, se reprodujo un artículo titulado "Viaje a la Luna, o Sueños políticos y morales". "Insurrección del pueblo de Airebi", en el que anagrama se le llama tirano al rey Fernando VII. Y se inició la demanda contra el doctor Pedro Molina. El abogado fiscal de la libertad de imprenta, licenciado Antonio Robles, a los tres días de haberse publicado lo del Viaje a la Luna, se presentó por escrito ante el alcalde 2do. del Ayuntamiento, pidiendo que el periódico fuera rigurosamente censurado, ya que el circulado artículo "...es ofensivo e injurioso al Soberano...". Señala el abogado fiscal en su pedimento, que al examinar minuciosamente el artículo, vio que "en el párrafo segundo usa de los nombres Airebi, Odnanref, le Otargni:  el primero y demás son extrabagantes y del todo desconocidos, mas como se ha usado escribir comenzando con el fin de la dicción o anteponiendo o posponiendo alguna silaba, se descubrió que leído por el revés el primer nombre es Iberia, lo mismo que España, y el segundo y tercero, Fernando el ingrato...".

Fernando VII
El 13 de junio, la Junta de Censura trajo a la vista lo del Viaje a la Luna, "discutiendo detenidamente la materia" y al final "se declaró por unanimidad de sufragios, que nada contiene de injurioso ni ofensivo al Soberano pues según el artículo 3ro. Cap. I Tit.1ro. de la Constitución política de la Monarquía, la soberanía reside en esencialmente en la nación misma, cuando en la denuncia se dice que el papel injuria y ofende al Soberano; y que lejos de hacer en él una sola expresión que ofenda al Soberano, antes bien se percibe claramente que el papel de que se trata desenvuelve y procura defender los derechos de la nación". Tal fue la calificación de la Junta de Censura. Pero los españolistas no podían mostrarse conformes con aquella calificación de los criollos que así opinaban. Y así, en la sesión celebrada en el Ayuntamiento el 14 de julio de aquel año, el síndico don Pedro de Arroyave pidió que se recogiera ese número de El Editor Constitucional "por contener especies subversivas instantes a la separación de estas Provincias respecto de la España Europea y de todos modos peligrosas...". Ya el 19 de junio el fiscal de la imprenta había ratificado ante el alcalde 2do. su denuncia. El Editor Constitucional de fecha 4 de junio, "opinó y declaró que el papel denunciado no es injurioso ni ofensivo a la persona del rey". Convino la Junta, sin embargo, "en que el fiscal no es parte legítima para denunciar los impresos por rezones de injurias...". Hubo un solo voto en contrario, el del señor López. El presidente de la entidad dijo finalmente y votó "por la calificación de no ser el papel injurioso ni ofensivo al rey, fundándose sólo la primera de las dos razones con que él apoya la censura extendida por menor en el lugar correspondiente".

Y hasta aquí llegó El Editor Constitucional en sus labores. La última edición que vio la luz pública fue la número 13, del segundo año, de fecha 20 de agosto de 1821. Cierra esta edición una nota que aparece en la última página, y que en su texto expresa: "A partir de la fecha de este número el nombre de El Editor Constitucional fue cambiado por el de El Genio de la Libertad como consecuencia del jurado de imprenta a que fue sometido el doctor Pedro Molina (N. de la E.)". Dejaba de publicarse el periódico fundador de la prensa independiente en Guatemala, para dar paso a otra publicación en la que podrían leerse los escritos del doctor Molina. Y como continuación de El Editor Constitucional empezó a publicarse El Genio de la Libertad, el lunes 27 de agosto de 1821.

Cuando en la tarde del viernes 14 de septiembre de 1821 se supo que el jefe político superior, don Gabino Gaínza, había convocado para una junta que debería celebrarse en el palacio el día siguiente, para tratar de "Asuntos del mayor interés que pueden ocurrir a la felicidad y tranquilidad pública..."; tres patriotas llegaron al acuerdo de recorrer los barrios de la capital, para excitar al vecindario a que concurriese a los alrededores del palacio y diera vivas a la Independencia, para estimular a los patriotas que en la Junta de ese día tratarían de que Guatemala se hiciera libre.

"Bajo una lluvia tanto insistente como torrencial que desde hacía varias horas azotaba la ciudad, tres patriotas (don Pedro Molina, don José Francisco Barrundia y don Mariano de Aycinena) se distribuyeron por todos los barrios que entonces componían la ciudad... A Barrundia le tocó ir al barrio de San José, al de Candelaria,  que también era conocido como el de "Los Chicharrones" (por ser ahí donde se destazaban los cerdos y se manufacturaban chorizos, chicharrones, morcilla, etcétera); luego siguió a la plaza de la Cruz del Milagro, o barrio la Parroquia Vieja, como se llamó después.

Molina recorrió todas las casas del barrio del Calvario, barrio que era también denominado "de los Cholojeros" luego paso al barrio de Santa Isabel, conocido como el de "la Sabana", y por último al barrio de Santo Domingo.

Aycinena, por su parte, visitó el barrio de Santa Teresa, el de San Sebastián, que lo llamaban entonces "de los Batanecos" por los muchos telajes que ahí estaban establecidos; y, finalmente, visito el prócer Aycinena el barrio de la Recolección. A eso de la s 3 y media de la madrugada del 15 de septiembre, terminaron su recorrido convocatorio los ilustres próceres; aun seguía lloviendo ininterrumpidamente".(1)

Fue esa otra de las patrióticas actividades de doctor Molina y de los otros dos próceres mencionados: tocar la puerta en puerta, bajo la lluvia u acaso ante el disgusto de los vecinos, para pedirles su asistencia a la plaza de la Constitución y a los corredores del palacio el día en que la patria debería hacerse libre por la voluntad del pueblo.

Todas las adversidades, todos los esfuerzos y sacrificios, todas las fatigas que le impusieran de sus anhelos de libertad, las vio el doctor Pedro Molina ampliamente recompensadas el 15 de septiembre de 1821, cuando en el palacio se proclamó la Independencia. Confundido en sus sentimientos por la gloria de tan grato suceso, viendo satisfechos sus más caros anhelos y los de sus compañeros de lucha, como las alas se marchó presuroso a la imprenta, pensando en la necesidad de un alcance de El Genio de la Libertad, que comunicara al pueblo la más grande noticia dada por un periódico; el nacimiento de una nueva patria. Su pluma escribió lo que en su prisa le dictara su pensamiento: "¡Viva la libertad! ¡Viva la Independencia! ¡Viva el noble pueblo de Guatemala! ¡Es posible, amada patria mía, que mis ojos os hayan visto independiente! ¡Oh gloria incomparable a otra cualquiera gloria!".

Poco después se inició en la capital el período sombrío en que se propiciaba la anexión al imperio mexicano. La Junta Provisional Consultiva presidida por el jefe político superior, don Gabino Gaínza, era el centro en que se urdían los acuerdos tendientes a encontrarle la solución a los que el curso de los días iba dejando de ser un problema para culminar con las aspiraciones del regente del Imperio. don Agustín de Iturbide, que en forma amenazante pedía la anexión de las provincias del antiguo Reino de Guatemala a México. Y ante la nueva y vergonzosa situación, fue puesto a prueba el patriotismo de los verdaderos próceres. El doctor Pedro Molina fue un vigilante de lo que se hacia en la Junta, como lo fueron también los próceres José Francisco de Córdova y José Francisco Barrundia. Y por razón de lo que disponía la ley, tuvo que ser oído cada vez que hacía peticiones. Por ejemplo, insistió el doctor Molina ante la Junta el 25 de septiembre de aquel año -1821- sobre la reforma del Acta de la Independencia en su artículo 3ro., el cual dispone "que para facilitar el nombramiento de los representantes que deben formar el Congreso, se sirvan hacerlo las mismas Juntas Electorales de Provincia, que hicieron o debieron hacer las elecciones de los Diputados a Cortes". Fue considerada la petición del doctor Molina, acordándose reformar el artículo, "quedando pendiente los términos en que debía hacerse".

Y cuando se dispuso suspender la sesiones públicas "por el embarazo que en ellas experimentaba la Junta y desórdenes que se advertían", de nuevo salió el doctor Molina en defensa de los intereses del pueblo. En unión de Barrundia suscribió una exposición el 4 de octubre, en la que abogaban por que las sesiones fueran públicas tres veces por semana.

"El derecho del pueblo -dice la exposición- a presenciar aquellas clase de trabajos es ya un axioma político y es al mismo tiempo una necesidad y una conveniencia para el pueblo mismo y para la autoridad constituida".(2)

Los ánimos de los patriotas se exaltaban más y más al conocerse los pasos que se daban en la Junta Provicional Consultiva en favor de la anexión al imperio mexicano. En la noche del 29 de noviembre de aquel año, se registró en la capital un hecho lamentable que llenó de pesar a la familia política del doctor Molina. El alcalde 1ro. don Antonio de Larrave, había sido autorizado "...para salir a rondar, cosa que nunca o pocas veces hacía, con más de sesenta paisanos de su facción (imperialista) y un piquete del Fijo a sus ordenes. La noche estaba hermosa y número de diez y seis patriotas desarmados salió de la Tertulia Patriótica a victorear por las calles de Guatemala libre. El alcalde los encontró en su ronda y sin más delito les mandó hacer fuego y quedaron muertos de resulta los ciudadanos D. Mariano Bedoya y Remigio Meida". Bedoya era hermano político del doctor Molina.

Las pasiones políticas se agudizaban más no sólo en la capital sino en otras ciudades y poblaciones de Guatemala. Al extremarse las cosas, un grupo de serviles pidió el 2 de diciembre el destierro o la prisión para los próceres que sostenían sus opiniones favorables a la independencia absoluta; eran ellos Molina, Córdova y Barrundia. A estos varones se les llamaba "revolucionarios", termino que se consideraba como zahiriente  al ser aplicado a aquellas personas que en una u otra forma se negaban a secundar o aceptar las actividades antipatrióticas de los encargados del mando o sus secuaces, Las amenazas contra molina llegaron a tal grado, que él hubo de verse compelido por las circunstancias, de solicitar al jefe político superior y presidente de la Junta Provisional Consultiva don Gabino Gaínza, pasaporte para dirigirse con su familia a un pueblo de la Verapaz. (Viaje que no ha sido posible comprobar que lo hubiese efectuado). Después, lo solicitó a Filísola.

Para suerte del doctor Molina y de los demás patriotas que habían sostenido sus opinión favorable a la independencia absoluta, terminaron las pesadillas que los atormentaba al derrumbarse en México el Imperio. El cambió político fue radical en todas las provincias centroamericanas; llegó la paz anhelada.

Al darse el decreto del 1ro. de julio de 1823 por la Asamblea Constituyente, de independencia absoluta, los ilustres próceres, perseguidos y amenazados antes, brillaron en toda su grandeza. Molina, Manuel José Arce y Juan Vicente Villacorta fueron electos en la Asamblea para integrar el primer poder Ejecutivo Colegiado de Centro América. Después, y debido a sus méritos, Molina fue jefe de Estado de Guatemala en 1823 y 1831. La historia a escrito con letras de oro su nombre como verdadero prócer de la Independencia, como varón digno de la evocación permanente de los centroamericanos.

Se justificó plenamente que todos los sectores sociales de Guatemala se conmovieran profundamente el 21 de septiembre de 1854, día en que falleció el doctor Pedro Molina, cuando alcanzaba la edad de 77 años.

Arturo Vadés Oliva
Breves apuntes sobre la Independencia
Editorial "José de Pineda Ibarra"
Ministerio de Educación Pública
1969

1. Revista Alegría, números 47 y 48. Anécdotas de la Independencia. 1959, Página 61.
2. Boletín del Archivo General del Gobierno. Tomo IV. Página 547.

2 comentarios:

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  2. El Alcalde de la Ciudad de GUATEMALA en su calidad de FISCAL signo con su firma el ACTA DE INDEPENDENCIA el día 15 de Septiembre de 1821

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