jueves, 25 de julio de 2013

Historia del Primer Himno Nacional de Guatemala

Historia del Primer Himno Nacional que se Canto en Guatemala

Desde el año 1887 hasta el 13 de marzo de 1897, es decir casi diez años, se canto como Himno nacional, sin ser declarado oficialmente como  tal, el famoso HIMNO POPULAR cuya letra fue escrita por el poeta guatemalteco don Ramón Pereira Molina y con la música vibrante de Rafael Alvarez Ovalle, precisamente, la misma con que actualmente se canta nuestro himno patrio. Esta gloriosa música, triunfo para tal fin en tres ocasiones.

Primero, 1887, cuando el entonces jefe político del departamento de Guatemala, honorable militar don Manuel Aguilar, abrió un concurso para escoger la música que mejor se adaptara a la letra escrita por el señor Pereira Molina, secretario de dicha jefatura. Con ese motivo, el jefe Aguilar designo a los competentes maestros de música, señores: Lorenzo Morales, Leopoldo Cantinela y Axel Holm, para integrar el jurado calificador. Los concursantes fueron pocos y aquel tribunal por absoluta unanimidad, declaro triunfante, por bella y apropiada, la partitura del joven Alvarez Ovalle, que solo contaba con 29 años de edad.

Fue en 1896 cuando el presidente constitucional de la república, general José María Reina Barrios acordó abrir un certamen literario para elegir la que mereciera ser adoptada como Himno nacional, ya que la del señor Pereira Molina, dijeron, no llenaba las altas finalidades como canto representativo del pueblo guatemalteco; integraron el jurado calificador, los hombres de letras: don José Leonardo, el poeta cubano José Joaquin Palma y don Francisco Castañeda. A dicho evento solo se presentaron 12 concursantes, mereciendo el fallo triunfador, la que llevaba el seudónimo de ANÓNIMO y cuyo legitimo autor se descubrió muchos años después; nos referimos al ilustre bardo cubano José Joaquin Palma. Dado el contenido de esta composición, donde encajan el fervor cívico y el amor a la libertad, emitió el acuerdo presidencial de fecha 28 de octubre de 1896, declarándola HIMNO NACIONAL DE GUATEMALA. Simultáneamente el gobierno abrió otro concurso musical para elegir la música del himno vencedor; el compositor Alvarez, sometió al certamen aquella música; calificaron el evento los maestros de música: don Miguel Angel Disconzis, de nacionalidad italiana, don Manuel Soriano, español y el compositor guatemalteco  don Luis Felipe Arias, nuevamente el voto de triunfo fue para la música de Alvarez Ovalle, vencedora 10 años atrás; este segundo triunfo de la música de don Rafael dio margen a protestas y descontentos por parte de los concursantes perdidosos, al extremo que muchos de esos comentarios adversos, causaron sinsabores al autor y hasta lo hicieron victima de rudos y torvos ataques públicos, en los que intentaron negarle la paternidad de tan bella música.



Como las protestas llegaran hasta el presidente de la nación, este deseoso de conocer y escuchar las músicas concursantes, llamo a su casa particular, frente al teatro Colón, en aquella época, al maestro don Angel Bruñoli para que en presencia suya, de su gabinete y amigos invitados, ejecutara una a una las composiciones; el presidente anoto privadamente en un papel, las tres que le parecieron mejores; finalmente entrego esas anotaciones al profesor Bruñoli para que en compañía de otros dos maestros guatemaltecos, ocuparan la sala continua a efecto de que pudieran discutir libremente acerca de la que consideraran digna de justo triunfo, y por tercera vez el fallo favoreció aquella música hermosa, quedando desde entonces consagrada oficialmente como música de nuestro himno patrio.

Como estas cosas debe saberlas los guatemaltecos, vamos a cumplir con el ciudadano deber de leerles la letra del HIMNO POPULAR escrita por nuestro compatriota don Ramón Pereira Molina y que durante 10 años se cantó, sin declaración oficial, como himno patrio.

La letras comienza con la estrofa que se repetía como CORO, cada dos de las siguientes, dice así:

Guatemala, en tu limpia bandera
libertad te formó un arrebol;
libertad es tu gloria hechicera
y de América libre es tu sol.

Bella patria, tu nombre cantemos
con ardiente sublime ansiedad
hoy que luce en tu frente la aurora
de la hermosa, feliz libertad.

Democracia, civismo es tu lema,
la igualdad es tu ley, tu razón;
no más sombras no más retrocesos.
Viva patria, el derecho y la unión.

CORO

Guatemala, en tu limpia bandera
libertad te formó un arrebol;
libertad es tu gloria hechicera
y de América libre es tu sol.

Bajo la égida libre y fecunda
de progreso, de paz, de igualdad
Guatemala que se unan tus hijos
en abrazos de eterna amistad.

La más pura y feliz democracia
que corone tu olímpica sien;
y al amor de tus hijas divinas,
sé de América libre el Edén.

CORO

Guatemala, en tu limpia bandera
libertad te formó un arrebol;
libertad es tu gloria hechicera
y de América libre es tu sol.

Con tu aliento gentil de espartana
llegaras en el mundo a lucir,
porque marchas buscando el progreso
y en tu idea se ve el porvenir.

De los libres recibe el saludo
su entusiasta sincera ovación;
y recibe las preces del alma,
los efectos del fiel corazón.

Arnoldo J. Cozar
Arcón Patrio
Editorial José de Pineda Ibarra
Ministerio de Educación Pública
1,961

miércoles, 24 de julio de 2013

El Quetzal, Linaje e Historia


Linaje e Historia del Quetzal

Se ha dicho que América no posee una familia de pájaros tan extensa y ornamentada como los faisanes o las aves del paraíso del Viejo Mundo; pero se advierte que el grupo de los trogónidos rivalizan con aquellos por el brillo metálico de su plumaje, siendo notable en los machos el esplendor y contraste de sus colores; y que entre los trogónidos sobresale el quetzal, superior al faisán y al ave del paraíso.

Los ornitólogos colocan al quetzal entre los seis pájaros más hermosos del Nuevo Mundo; y entre éstos le adjudican el más alto rango, no solo por su extraordinaria belleza, sino por la dignidad y la antigüedad de su leyenda, unida a la cultura más original y avanzada de la época precolombina, y por la amplia difusión de sus valores; como un pájaro magnífico y como un símbolo de esplendente valor moral.

Figura el quetzal en el escudo de armas de Guatemala, por decreto numero 33, que firmo el General Miguel García Granados, "como símbolo de la independencia y la autonomía de la Nación", "Al escoger al quetzal como emblema de la Nación __dice el naturalista Alexander Skutch__ los guatemaltecos hicieron una feliz elección; una criatura oriunda del país, decorativa, simbólica y agradablemente distintas a las aves de presa, bestias y dragones mitológicos que adornan los escudos de otras naciones".

El mismo autor dice que no cede en nada al águila caudal o al león rampante, con su propia leyenda para ilustrar su nobleza y reflejar la del pueblo que representa... Es algo mas que el representativo de un bello país contemporáneo, asociado a la antigua vida del continente; ningún otro pájaro se adentra tanto en la historia, ni vuela tan alto en la leyenda.

 La primera mención europea, se halla en el informe del licenciado Palacios a la Corona, a 8 de marzo de 1576; hablando del jefe indígena en el Reino de Guatemala, dice: "traía en la cabeza una diadema, y a veces mitra, labrada de diferentes colores, y en las colas della, un manojo de plumas muy buenas, de unos pájaros que hay en la tierra, que llaman quetzales".

Y la primera observación de un naturalista, es la de fray Francisco Ximénez en 1722, quien en su Historia Natural dice: "Esta es una de las más hermosas aves que tiene aquesta América, y que si se pudiera conservar en una jaula fuera como para la casa de un rey. Es de tamaño de una paloma, es verde y entre azulados y encarnados, tiene una montera en la cabeza, o diadema que la hermosea mucho, y las plumas de su cola son como de vara y cuarta, de un verde esmeralda entreazulado, y son muy vistosas y de mucha estima, y las usan los indios en sus bailes...".

"Si se pudiera conservar en una jaula" el quetzal, anota el cronista Ximénez; de modo que ya en el primer cuarto de siglo diez y ocho se reconocía que el quetzal de Guatemala no podía vivir en cautiverio. Agrega que abundan en las Verapaces y que "los nidos  los hacen con dos puertas, por la una entran y salen por la otra, porque no se les maltrate la cola, que es su mejor adorno".

Pero esa observación no se ha comprobado, aunque se trata de una afirmación inmemorial, arraigada en el pueblo y que nadie contradice; pero en Costa Rica se han visto nidos con un solo orificio y al quetzal cubriéndolo con las plumas de la cola dobladas hacia adelante, Sin embargo, la especie costarricense tiene menos larga la cola.  

El quetzal aparece descrito por los primeros historiadores de la conquista de Guatemala; y en la Biología Central Americana, Silvin y Godman se refieren a su antigua importancia como adorno de los jefes, diciendo que eran capturados vivos, despojados de algunas plumas y devueltos al bosque para que se conservara la especie, también llama la atención sobre numerosas representaciones del quetzal en monumentos arqueológicos.



Como escaseara el quetzal, o al menos dejara de verse conforme se talaban los bosques de las regiones mas accesibles del Reino de Guatemala, los ornitólogos llegaron a clasificarlo entre los pájaros fabulosos; hasta que a mediados del siglo XVIII se enviaron a diversos museos de Europa y a muchos coleccionistas, en forma que se habría quizá extinguido la especie, si no habitara en montañas apartadas y regiones boscosas inexploradas.

En honor del naturalista español José María Mociño, quien envió algunos bellos ejemplares a Carlos cuarto, se le dio al quetzal, por Pablo de la Llave, el nombre científico de pharomacros mocino, de faros, luz y macros, grande; tal el deslumbramiento que causaba la visión del quetzal, que se le llamaba luz grande, que es el hermoso resplandor cívico con que ilumina el escudo e armas de Guatemala.

También le dieron los científicos el nombre de calurus resplandens, o sea, fuego resplandeciente; por ser trogonida, el naturalista Gould lo llamó, con menos suerte, trogón pavoninus; y Luis Felipe Napoleón, suponiéndolo digno de figurar en el paraíso, lo clasifico como trogón paradisensis.

Aunque la familia de trogonidos se extiende ampliamente en América, el quetzal habita desde Chispas hasta el oeste de Panamá, es decir lo que fue el Reino de Guatemala, y aun en el istmo centroamericano presenta variaciones geográficas. particularmente en las dos áreas del altiplano separadas por las tierras bajas del rió San Juan y el lago de Nicaragua, siendo la especie norteña mas hermosa e indómita.




Habita las húmedas e inaccesibles florestas de esta zona subtropical, entre los cuatro y los nueve mil pies de altura sobre el nivel del mar; Guatemala es su cuna, y como símbolo de nuestra nación anida en el pecho de todos los guatemaltecos, y señorea nuestra historia y preside las aspiraciones cívicas de nuestro pueblo.

En nuestros bosques, anida el quetzal en troncos secos a gran altura, agregando los nidos del pájaro carpintero o cavando él mismo, en turno con su hembra, el nido en que esta depositará sus huevos, generalmente dos, de un color azulado; y también se turnan para incubarlos, dos veces diarias cada uno, en el termino de 17 ó 18 días.

El vuelo del quetzal es fuerte y directo, pero a la vez fácil y con ligeras ondulaciones, y más vivo cuando se levanta sobre los más altos árboles y, como un juego y alarde de sus alas, tranza grandes círculos arriba para descender en rápidas picadas. Se repite que es mudo, pero en realidad emite un grito suave y profundo mientras vuela, y tiene variaciones más armónicas si llama a la hembra en celo o a sus poyuelos; y el naturalista Skutch observa  que la variedad mas bella es más armoniosa, al par que emite con las alas un sonido como de tambor.

En el Popol-Vuh, el quetzal aparece junto con la creación y aun antes, en la apariencia verde esplendente del Cucumatz, la serpiente emplumada, que es el nombre quiché del Dios maya Cuculcán y del divinizado civilizador Quetzalcoatl, y representación del fuego en los textos mayas de Chilán-Balam. Y en estos se alude al ritmo vivo de su vuelo, diciendo: "Será cuando brinque y dé volteretas el quetzal, el pájaro verde Yaxum, el ave de los señores".

Otras muchas alusiones al quetzal se encuentran en los libros de Chilán-Balam, como pájaro agorero, como ave de los señores, dominando la ceiba, el árbol sagrado. También aparece en los códices, o labrado en piedra, siendo muy similares un centro ceremonial de Yuxchilán, y un bajo-relieve de Palenque, representando al quetzal sobre un árbol estilizado.





Puede decirse que que es muy abundante en la escultura maya la representación del quetzal, habiéndose divulgado la preciosa estilización dibujada en una vasija policromada en Copán. En el Museo arqueológico de Guatemala figura una estatuilla de barro, antropomórfica, pero recubierta de plumas verdeazules, con pico de quetzal y dos quetzales realísticos echados al pie.

Tan enraizado en nuestra historia antigua, es natural que existan muchas leyendas sobre el quetzal. Doña Natalia Gorris de Morales recogió una sobre el nacimiento del maravilloso pájaro a saber; después de un diluvio que destruyo a la humanidad, brotaron unas mariposas azules, de cuyas alas nació un hermoso árbol; el Guayacán, cuya copa se vio coronada por un pájaro de maravilloso plumaje, verde y rojo, el bello quetzal.

El quetzal, aparte de que no puede vivir en cautiverio y representa por ello el espíritu de la libertad, era el nahual de Tecún Umán, doble espiritual o alter ego de nuestro héroe epónimo, y por lo mismo es el símbolo de nuestra independencia y preside la defensa de nuestra tierra. de ello dejaron constancia los mismos indígenas en sus manuscritos y nuestros primeros historiadores.

En el titulo de los Señores de Otzoyá, se refiere que Tecún Umán iba al frente del ejercito quiché, llevando alas y plumas por todo su cuerpo; que voló hacia Don Pedro de Alvarado y le mato el caballo con su lanza mágica; cuando vio que el conquistador estaba con vida, emprendió vuelo de nuevo, pero fue atravesado por la lanza del español.

Otra leyenda, o variante heroica de la muerte de Tecún Umán, refiere que mientras peleaba con Alvarado un quetzal revoloteaba sobre su cabeza y atacaba al mismo tiempo al conquistador, y que al caer muerto el caudillo indígena, también se desplomo el quetzal y cayo sobre su pecho, confundiendo con la sangre del patriota la escarapela roja que le adorna en el pecho.

De cualquier manera, existe la creencia indígena que el individuo y su nahual siguen la misma suerte; y los españoles admitían el poder mágico de los brujos, del mismo modo que creían que Santiago combatía a su lado. se cuenta que Alvarado se quedo mirando, muy despacio, el cuerpo de Tecún Umán, cubierto de plumas de quetzal, y dijo que era muy hermoso, y no permitió que se profanase su cadáver.



Alguna vez, la ambición de adornar los parques zoológicos con ave tan preciada, intento contradecir la leyenda de que el quetzal no admite el cautiverio, pero la especie guatemalteca, la más hermosa, no ha subsistido a pesar de los cuidados que se le prodigaban, en San Luis Misouri o en Chicago, donde en 1942 le construían una hermosa jaula que no llego a estrenar.

Parece que la especie del Sur _Pharomacros mocino costarricensis_ es menos indómita, y se precia de tenerlo el zoológico de Brooklyn, pero la especie es menos bella que la nuestra. Ni siquiera en Guatemala fue posible aprisionar alguna vez al quetzal; se recuerda que un ejemplar vivo, capturado después de que abría vencido a un quebrantahuesos, murió en el parque de La Aurora, tras breves días de cautiverio, y eso se tomo como profecía de la caída de la dictadura de Ubico.

También se ha rendido al quetzal el honor de figurar en los sellos postales de Guatemala, y los filatelistas contribuyeron a divulgar la prestancia del ave simbólica, por el precio que alcanzan las primeras estampillas con el quetzal en verde y rojo, particularmente un error muy codiciado, el del quetzal volteado.



En fin, lleva nuestra moneda el nombre del quetzal, y vuela en paridad con el dolar; (1) el nombre no alude a la rareza de los quetzales, pero si quizá a su sereno y firme vuelo, y se escogió porque desde inmemorial tiempo es Guatemala identificada como la tierra del quetzal.

David  Vela
Temas Cívicos
Centro Editorial "José de Pineda Ibarra"
Ministerio de Educación
1962

Nota:
1.  Favor considerar la época del articulo, a pesar de perder la paridad es una moneda muy estable.

Oración Cívica a Guatemala


Oración Cívica a Guatemala

Noble matrona, de manto azul
y azul corona.                               
José Martí

Patria, estamos de pie, con los corazones en las manos, sintiendo tu presencia magnifica. Hablas, y es tu palabra un vuelo de quetzales; extiendes los brazos y hay calor para nuestros cuerpos; abres las manos, y derramas sobre todos nosotros dádivas innumerables; alzas el rostro  radioso, y se confunde con el cielo azul, entre sonrisas de nítida albura, y el sol de la libertad esplende en tus ojos.

No más seas la Níobe(1) ciega y llorosa, que perdiera a sus hijos entre las sombras de la abyección y el despotismo; antes Themis, la temida, con la espada presta a cortar las manos que quisieran ser dogal en la garganta de tu pueblo, las cabezas que urdieron intrigas para confundir a los patriotas, alzaran horcas caudinas para abatir tu dignidad, fundieran el hermoso metal de tus entrañas para moldear yugos de oro.

Que tus hijos sean como un bosque de pechos; los pies firmemente asentados en el levantado suelo de tu integridad territorial, los brazos tensos en el trabajo cotidiano, los ojos abiertos a la esperanza, nidos de amor los corazones, las frentes resplandor de dignidad.

Madre en cuyo seno vivimos, con el volcán y la mariposa, con el jaguar y el río ondulantes, con el árbol y el celaje, con el mar y la amada joven, con los pájaros en recreo y el pensativo ciprés, con la rosa grácil y el nutritivo maíz, con la miel rubia y la piedra labrada de los mayas, con el indio de barro y el huésped extranjero de obsequiosa sonrisa, con la tradición colonial y el futuro inminente de la posguerra.

Madre Patria, escucha nuestro voto tembloroso; nunca nos creímos más cerca de ti, en solidario coro, en ronda amorosa; nunca más inquietos, más responsables de tu vida y la nuestra, más fuertes y a la vez más inseguros, entre la espada y la pared, en la encrucijada del destino, en la hora cero de nuestra existencia.

Madre Patria, en tu día de fiesta, bajo el azul del cielo que copia tu manto y tu bandera, bajo el signo alado del quetzal, en el viento libre de esta mañana de septiembre que orea el recuerdo de tu independencia, escucha nuestro voto tembloroso; estamos dispuestos a luchar por ti y a caer en la lucha, si los hados nos son adversos, besando tus plantas de única señora.

Di tu palabra ahora, que ha de darnos vigor para la lucha; alza tu brazo invencible; sonríe a tus hijos congregados; ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte amén.

David Vela
El Imparcial, septiembre 15 de 1,944


Fray Francisco Ximénez de Quesada


Fray Francisco Ximénez de Quesada (Francisco Jiménez)

Apunte.


Sera el primer escritor del que hablemos, el padre fray Francisco Ximénez, cuyo nombre para unos sera poco conocido mientras que para otros enteramente nuevo. Aunque español de origen, es, en todo y por todo un verdadero guatemalteco. Nació en Ecija, población de Andalucía, el 23 de noviembre de 1666; y, siendo casi un niño, vino a Guatemala, en unión del presidente don Jacinto de Barrios Leal. Hizo sus estudios en el convento de Santo Domingo, de la Antigua; y, sintiéndose con vocación para el estado eclesiástico, se dedico con preferencia al estudio de la Teología; y, a la edad de treinta y tres años, pasó a Ciudad Real (Chiapas), a recibir las ordenes de sacerdote.

Conociendo los superiores dominicos las felices disposiciones del joven sacerdote para el estudio de la Filología y de la Historia, lo enviaron al pueblo de San Juan Sacatepéquez a  perfeccionarse en los idiomas indígenas  lo que hizo con facilidad y en poco tiempo,  logrando adquirir un conocimiento verdaderamente profundo y filosófico del quiché, cakchiquel y tzutuhil.

Mas tarde sirvió con celo y honradez los curatos de San Pedro las Huertas, Xenacoj, Chimaltenango, Chichicastenango y Rabinal, y, por ultimo, la parroquia de Candelaria, en la Antigua Guatemala, donde murió por los años 1721 ó 22, a la edad de 53, poco más o menos.

Dotado Ximénez de gran talento y aplicación al estudio y de memoria nada común, sobresalió  entre sus contemporáneos como teólogo  como naturalista y principalmente como profundo filólogo y erudito historiador.

Como filólogo, escribió una excelente "Gramática de las lenguas quiché, cakchiquel, y tzutuhil", obra que hizo adelantar muchísimo la lingüística  entonces tan floreciente en Guatemala, y que aun en nuestros días fue de grande utilidad al celebre abate Brasseur de Bourbourg en sus estudios sobre las lenguas y antigüedades americanas.

En este concepto publico también "El Perfecto Párroco", escrito en los tres idiomas citados, y que, como lo da a entender el titulo, fue destinado a facilitar a los curas de los pueblos de indios el ejercicio de su ministerio. Contenía nociones gramaticales de aquellas lenguas y traducciones y explicaciones en las mismas de las oraciones de la iglesia y de los puntos más importantes de la doctrina cristiana y de las prácticas religiosas. Pero la más notable que como filólogo escribió el la gran obra en tres tomos in folio, titulada "Tesoro de las tres lenguas", la cual contiene los originales y las traducciones castellanas de importantísimos documentos indígenas. como el celebre "Popol-Vuh"o libro sagrado de los quichés, descubierto por Ximénez en el pueblo de Santo Tomás Chichicastenango, y por él no solo traducido sino también aumentado con numerosos escolios. Si la fama de Ximénez como versadísimo en este linaje de estudios, hubiera necesitado confirmación, la habría adquirido sin duda con esta obra, que, desde su publicación hasta la fecha, ha sido consultada por cuantos escritores nacionales o extranjeros han escrito acerca de las creencias religiosas, de las leyes y de las tradiciones de los indios de estos países.


Portada Popol-Vuh 

Si es cierto lo que dice un autor frances, que Ximénez, en la explicaciones que hace del "Popol-Vuh", no siempre es exacto y a veces se deja guiar de las preocupaciones de su tiempo, también lo es que nuestro escritor goza de justa fama en el mundo sabio, y que su obra es estudiada y citada con respeto por los mas celebres anticuarios, así americanos como europeos.

Para convencer de que en estas aserciones no hay ninguna exageración patriótica, como alguien pudiera creerlo, basta hojear las obras de Scherzer, Henry Dum, Bancroft, Morelet y otros, y, sobre todo, las del abate Brasseur de Bourboung, pues en todas ellas se cita a Ximénez como autoridad respetable y en algunos puntos única en la materia a que nos referimos.

Otro hecho que confirma esta aserción. Cuando en 1866 se publico en Viena la traducción castellana del "Popol-Vuh", hecha por nuestro autor, y la alemana del doctor Scherzer, se suscito una polémica entre este doctor y Brasseur de Bourbourg, que tradujo la misma obra al francés, porque uno y otro se vanagloriaban de haber sido los primeros en dar a conocer en el campo de las letras al escritor guatemalteco. lo cual ciertamente no se explicaría si Ximénez fuese un autor mediano.

En concepto de naturalista escribio nuestro dominico una obra en dos tomos in folio, llamada "Historia Natural del Reino de Guatemala", que, desgraciadamente, ha desaparecido.(1)

Si Ximénez se distinguió como naturalista y filólogo, no se distinguió menos como historiador. Dos son las obras que escribió como tal: la primera se titula "Advertencias e impugnación de la Crónica de Valdez", y la segunda es la "Crónica de la Santa provincia de Chiapas y Guatemala", en cuatro tomos in folio, más conocida que la primera.

Como historiador, Ximénez es más verídico y más minucioso en la narración de los hechos _algunos de los cuales el rebelo por primera vez_, que los otros cronistas guatemaltecos, debido, sin duda, a haber consultado muchos y preciosos manuscritos, durante el tiempo que invirtió en arreglar, por orden de sus superiores, el riquísimo archivo del convento de Santo Domingo. Su lenguaje, no siempre castizo, es generalmente claro y sencillo; su estilo, en ocasiones confuso y desalineado, es con frecuencia llano e interesante; y, por ultimo, en la apreciación de los acontecimientos se muestra las más de las veces justo e imparcial.

A pesar de su verdadera importancia, la "Crónica de Chiapas y Guatemala" permaneció desconocida durante casi todo el siglo XVIII y principios del XIX; se encontró, sin embargo, después de la independencia, en la biblioteca de Santo Domingo de esta ciudad, y desde entonces ha sido consultada por cuantos escritores nacionales y extranjeros se han ocupado en la historia de Centroamérica.

La primera de las mencionadas obras históricas, es, como su nombre lo indica, de pura controversia y polémica; mientras que la segunda comprende todos los hechos del país desde los tiempos más antiguos hasta la fecha en que vivió el autor, expuestos con vasta erudición, abundancia de datos y casi siempre con ilustrado criterio.

Esto por lo hace al escritor; que, en cuanto al hombre, solo diremos que las virtudes de Ximénez estaban a la atura de su ilustración y de su talento; que cumplió fiel y exactamente los deberes de su sagrado ministerio; que sirvió como verdadero apóstol de Cristo los cargos que le confiaran y que murió llorado por todos los que lo conocieron y trataron.

No terminaremos este articulo sin advertir, para que se vea hasta donde llega el desprecio y la indiferencia de los guatemaltecos hacia sus grandes hombres, que fue necesario que Brasseur de Bourbourg publicase al principio de uno de sus libros una nota biográfica de Ximénez para que supiéramos algo de la vida de este benemérito escritor, que es, a no dudarlo, una de nuestras más puras y legitimas glorias literarias.

 Agustín Mencos Franco
Literatura Guatemalteca en el Periodo de la Colonia
Segunda Edición
Coleccion: Biblioteca Guatemalteca de Cultura Popular
Ministerio de Educación
1967 



Notas:
1. Reapareció en los últimos años y ha sido publicada por la editorial José de Pineda Ibarra.